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Defensa Incansable de la Medicina de Emergencia

 

 

El Dr. Greg Henry habla elocuentemente acerca de la historia (y el futuro) de ACEP.

 

Artículo original aquí.  Traducido y publicado con permiso de Wiley, ACEP Now y del Dr. Klauer.

 

Como parte de nuestra celebración del 50º aniversario de ACEP, el Jefe de Redacción de ACEP Now, Kevin Klauer, DO, EJD, FACEP, recientemente se sentó con el Ex-Presidente de ACEP Gregory L. Henry, MD, FACEP, profesor clínico en el departamento de medicina de emergencia de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan en Ann Arbor, para discutir momentos clave en la historia de ACEP y para considerar lo que podría aguardar en el futuro para ACEP.  He aquí algunos momentos destacados de su conversación.

 

KK: Estoy muy emocionado de culminar la serie del 50º aniversario con usted, Dr. Henry.  Usted siempre tiene palabras de sabiduría en muchas circunstancias.  A lo largo de su tiempo con ACEP, ¿cuáles son algunos de los puntos notables en la historia con respecto a la especialidad?

 

 

GH: Recuerdo aquellos días [volviéndonos una especialidad] claramente porque yo estaba viviendo en la casa de la fraternidad médica Phi Rho Sigma del otro lado de la calle del Hospital St. Joseph Mercy [en Ann Arbor].  Un día en 1968, fui al Departamento de Emergencia (DE).  El caballero que generalmente me dejaba seguirlo [George Fink, MD] no estaba.

 

George se había ido a Lansing a firmar los papeles para una nueva organización llamada ACEP.  Las cosas habían cambiado en América desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.  Había una enorme movilidad, y mucha gente no tenía doctor.  También aprendimos que debíamos ser proactivos para cambiar la evolución de ciertas enfermedades.  Shakespeare lo dijo mejor: “Males desesperados, por remedios desesperados son aliviados, o por nada.”  Los departamentos de emergencia en los Estados Unidos habían sido cubiertos por gente de llamada que eran dermatólogos, alergólogos, médicos internistas, ginecobstetras, etc., que se turnaban en el barril cada mes más o menos.  La gente se estaba empezando a dar cuenta que ésta era la manera incorrecta de hacerlo.  La primera hora crítica era donde los cuidados de emergencia debía de concentrar sus esfuerzos.

 

KK: Sabiendo las críticas que esos primeros fundadores recibieron, ¿cuáles fueron algunas de las piezas fundacionales que nos ayudaron a ser reconocidos y respetados como especialidad?

 

 

GH: El primer obstáculo fue psicológico.  Uno debía creer que era tan buen doctor como cualquier otro.  El segundo era que necesitábamos un proceso de formación razonable.  La tercera cosa fue el primer examen de certificación de la junta (board) en medicina de emergencia.  Lo hacíamos mejor que cualquier otra junta en ese punto en el tiempo.  Realmente veíamos cómo las preguntas eran enmarcadas.  ¿Eran verdaderos discriminadores del conocimiento, y predecían el éxito, produciendo mejores doctores?

 

Cuando pasamos de ser una junta unida a la práctica familiar a una junta completamente independiente, alcanzamos la mayoría de edad como la 23ª junta de especialidad en los Estados Unidos.

 

KK: ¿Hay algo que ya sea ayudó a solidificar el cimiento de la medicina de emergencia o trató de desestabilizarlo?

 

GH: No había ninguna especialidad que hubiese crecido tan rápido como la medicina de emergencia.  La gente vio que era un reto intelectual, requiriendo gente excelente.  La paradoja era que se necesitaba gente excelente en las ciudades, las cuales no eran académicamente prominentes.  Se nos necesitaba donde los pacientes estaban, como una de las primeras especialidades en ser realmente centradas en los pacientes.

 

 

A medida que los cuidados de salud se vuelven más y más complejos, nuestro papel en el manejo de recursos y en guiar las políticas sólo aumentará.  Esto refleja lo que los ciudadanos de los Estados Unidos necesitan para recibir mejores cuidados de salud.

 

KK: Greg, usted ha sido descrito como el perro guardián de la medicina de emergencia, porque nos defendió incansablemente.  ¿Tiene alguna historia personal para compartir?

 

GH: Una historia graciosa es acerca de mi hija casándose con el hijo del jefe de radiología en Duke.  Esto fue, al principio, una alianza impía [medicina de emergencia y radiología], como habría de esperarse.  Sin embargo, a medida que las cosas avanzaron, el jefe, luego de una presión insuperable, se aseguró que su gente de ultrasonido entrenara a los residentes de medicina de emergencia exactamente igual de bien que a los residentes de radiología.  Quizá, esto ayudó a reducir algunas de las barreras políticas en el entrenamiento y acceso al ultrasonido clínico.

 

Como Presidente de ACEP, nos representé en el Colegio Americano de Cirujanos.  Todos los que estaban sentados del otro lado de la mesa eran profesores en algún programa en una torre de marfil.  Casi ninguno de ellos veía pacientes primariamente.  Yo señalé, “A lo que ustedes le tienen más miedo es que nosotros les quitemos el trabajo, lo cual es exactamente lo que los cirujanos en las comunidades quieren que hagamos.  No quieren estar corriendo por algo a menos que estén a punto de llevarlos a la sala de operaciones.”

 

Luego de sacar las púas, comentarios y citas de Shakespeare, dijeron, “¿Saben qué? Ustedes pueden tener algo de razón en eso, y podría ser importante.”  En los viejos tiempos, todas las cosas de reanimación de trauma estaban bajo el control de cirugía.  Interesantemente, no era ahí donde los cirujanos hacían la mayoría su investigación.  Los médicos de emergencia estaban inicialmente tratando el trauma en este país.

 

KK: Aquellos que no reconocen la historia están condenados a repetirla.  ¿Usted nos mira reexaminando la historia?

 

 

GH: Fuimos de, recién pasada la Segunda Guerra Mundial, ver 20 millones de visitas de emergencia a ahora cerca de 140 millones de visitas o más.  No podemos dormirnos en nuestros laureles.  Hemos construido una especialidad, pero el trabajo del siguiente medio siglo apenas está empezando.  Modelos de cuidado innovadores están siendo contemplados y diseñados.  Pienso que nuestra gente está magníficamente entrenada y experimentada para manejar muchas de estas situaciones [p. ej., telemedicina].  Si no perseguimos esto con la misma vitalidad, podemos ser succionados y expulsados por la corriente de la historia por otra gente que también quiere meterse en estas áreas.

 

Estoy pasando mi tiempo con gente que está viendo los cuidados de salud en América y por qué nos está costando dos o tres veces más tratar a los pacientes que lo que cuesta en otros lugares.  Están haciendo preguntas importantes, las cuales deberíamos de anticipar.  Debemos estar del lado de la historia, resolviendo cómo proveer mejores cuidados por menos dinero, con menos utilización de tecnología cara.

 

KK: ¿Dónde ve a la medicina de emergencia en el futuro?

 

GH: Deberemos de evaluar el sistema de educación médica.  Muchos países en el mundo no lo mandan a uno 4 años a obtener un título antes de comenzar el entrenamiento médico.  ¿Qué rol tendrán [los asistentes médicos, practicantes de enfermería, técnicos médicos de emergencia, etc.], y cómo deberíamos de guiar esto? Yo veo a los médicos de emergencia del futuro involucrándose más en pensar y proveer opiniones que únicamente en suturar heridas.  Por ejemplo, no se necesitan médicos para reparar la mayoría de las laceraciones.  El mundo empresarial y los consumidores continuarán haciendo preguntas de valor que debemos estar preparados a contestar.

 

KK: ¿Algunas palabras de sabiduría para los médicos de emergencia jóvenes para tener una carrera exitosa y satisfactoria?

 

GH: La mejor manera en la que los médicos jóvenes pueden manejar la fatiga profesional (burnout) es que les guste a lo que se dedican.  Yo amo mi trabajo y siempre lo he hecho.

 

Pienso que debemos de empezar a programarnos y a ayudar a nuestros doctores jóvenes a programarse a ellos mismos a tener una progresión lógica en sus carreras.  Uno debe comenzar trabajando noches luchando con pacientes intoxicados.  Uno puede terminar manejando un servicio de telemedicina que cubre la mitad del estado de Montana.  La manera en la que luchamos contra el burnout y este sentimiento de que no estamos logrando nada es siempre teniendo otra meta, alguna cosa que vamos a hacer para expandir y revitalizar nuestras carreras.

 

KK: ¿Greg, algunos pensamientos finales?

 

GH: Bueno, yo me remonto en el tiempo.  Como pueden recordar, yo traté a Lincoln y eso no resultó tan bien.  Si nos atrincheramos en cómo hacemos las cosas sin ver hacia adelante para hacer nuevas preguntas, y si no podemos definir la meta como la mejora de los cuidados de salud, entonces vamos en un camino hacia ningún lado.  Si continuamente evaluamos lo que realmente hace una diferencia en cómo los pacientes evolucionan, entonces estaremos donde debemos estar para tener tanto a la gente americana como a la casa de la medicina de nuestro lado.

 

Derechos de autor © 2018 American College of Emergency Physicians.  Todos los derechos reservados.  Ninguna parte de este artículo puede ser reproducido, almacenado o transmitido de ninguna forma o por cualquier medio y sin el permiso previo por escrito del propietario de los derechos de autor.

 

 

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